Crónicas del barrio, la ciudad y el mundo

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Casuales casualidades, me llevaron a nacer... en Montevideo
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viernes, 22 de marzo de 2013

El otoño del tren fantasma

Empieza el otoño en el Parque Rodó. Un buen lugar para pasear en media estación y llevarse un pequeño susto en algunos de sus juegos. 

Recobecos de Montevideo, el Parque Rodó


 Señor, señora,  ¿qué hacer para que su hijo chico no esté tantas horas sentado frente a la tele y/o la computadora?  

Bien fácil, déle un buen susto decadente. El Tren Fantasma del Parque Rodó le facilita la tarea por solo 40 pesos. Usted mete al gurí en el vagoncito y mientras espera que arranque entra  en clima con los gritos de alguna adolescente que subió con el novio en el carro anterior.
Aproveche a asustarse, le queda poco. Parece que la Intendencia de Montevideo presentó un proyecto para modificar toda la parte de juegos. Con los tiempos de la IMM, dentro de 15 años quizás, el Tren Fantasma volará, así como los autitos chocadores y otras “atracciones mecánicas” linderas al parque violeta.

Con pocos pesos, una torta frita, un churro relleno, una garra o un pop acaramelado el pop, ambientan gastronómicamente la fiesta.

Después de tremendo susto, lleve al párvulo a dar una vuelta en las siempre románticas lanchitas a pedal del lago. Si es en el atardecer mejor. Los rayos amarillos, casi horizontales atraviesan las copas de los árboles a ras del agua. En las islas pululan los gansos, conejos, benteveos, gallinetas, cuervos, garzas blancas y las infaltables palomas.

Si mira con atención, puede encontrar una de las manifestaciones más dramáticas del reino vegetal: un higuerón abrazando una palmera hasta ahorcarla. Es como un cuento de terror. Esta especie de higuerón es una planta áerea y parasita de las palmeras. Empieza alto, cerca de la copa. Como una víbora va creciendo, contorneando la palmera. Cuando llega al piso echa raíces y se potencia. Con los años termina tapando totalmente el tronco de la palmera y la estrangula, la palmera cae y el higuerón hecha nuevas raíces, vuelve a enderezarse y sigue creciendo imparable. Una historia de amor que termina mal.

Señor, señora, dele la bienvenida al otoño en el segundo parque más antiguo y el más lindo de la ciudad. Pague 30 pesitos, pedalee en el agua y busque las dos palmeras con higuerones abrazados que hay en las islas. No se demore mucho, hay una a la que le queda poco.


El otoño es una segunda primavera, cuando cada hoja es una flor. 

Albert Camus

viernes, 1 de marzo de 2013

Una escalera al cielo


Ser recibido en tu por hogar por tu hijo mayor con una música al mango que hacía mucho tiempo que no escuchabas y que era tuya, de tu juventud. 

El ya es grande, es mayor de edad. Yo me sigo sintiendo joven pero estoy más grande, por no decir un poquito más viejo.

Una escalera al cielo

La semana pasada murió Raúl Ballefín. Técnico de la selección uruguaya de básquet en la década del 60 y luego periodista durante muchísimos años. En mis primeros años de liceo, por los 80, escuchaba religiosamente el programa que conducía junto a Ruben Vázquez “Basquetbol por dentro” a las 13 hs. en CX38 Emisora del Sodre.

En esos años llegaron los primeros norteamericanos a jugar y la tele trasmitía 3 veces por semana los partidos del campeonato Federal. Me sabía de memoria las integraciones de todos los equipos de primera, aun hoy las recuerdo. Todos los que jugábamos en las inferiores -así se llamaba y no formativas como ahora-,  imitábamos en las prácticas los gestos, el caminar, los modismos de interpretar el básquet que trajeron los primeros extranjeros. Hablábamos en inglés trucho, nos hacíamos los “Guaresnei”. No sé cuál es la traducción, probablemente era una zanata del inglés que escuchábamos de nuestros ídolos. Google translator tampoco sabe que quiere decir. Solo nosotros sabíamos.

Raúl Ballefín y “Basquetbol por dentro”, indirectamente me introdujeron al rock progresivo a través del programa “Meridiano Juvenil” que estaba un rato antes, a las 12 hs. en la misma radio. Ahí me empecé a enganchar con una música media extraña pero atrapante: Pink Floyd, Led Zeppelin, Yes, Jethro Tull, Génesis entre otros. 

En enero pasé unos días en mi casa de Montevideo solo con mi hijo mayor. Pudimos compartir algunas charlas muy lindas y nos dimos algunos gustos. Un día me recibió con “Una escalera al cielo” de Led Zeppelin sonando a todo volumen, llenando toda la casa. Estuvimos solos, charlando de la música, de autores de la década del 70 y le conté como a través del básquet llegué a la música progresiva.

Busque la letra de la canción en google, y la verdad que la traducción me mató. La letra no dice lo que yo imaginaba en mi inglés medio bastardo. Me quedo con la música, con lo que me sugería y lo que yo me imaginaba que decía. 

Al igual que guaresnei, no se puede contar ni traducir.


Si la quieres escuchar oprime aquí.>  “A stairway to heaven” de Led Zeppelin