Crónicas del barrio, la ciudad y el mundo

Crónicas del barrio, la ciudad y el mundo
Casuales casualidades, me llevaron a nacer... en Montevideo
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viernes, 13 de diciembre de 2013

La bajada del año

¿Cuándo empieza el verano? ¿Cuándo empieza la bajada de fin de año?
Sin lugar a dudas, estamos cada vez más festejeros y las despedidas empiezan antes.

imagenLas murgas finalizan sus actuaciones con la despedida. La última parte de la despedida es la
"bajada", con la que se retiran bajando del tablado. En ella ponen todo el corazón y queman  lo último que le queda de las castigadas cuerdas vocales, siempre con la promesa y el sueño de volver en el próximo carnaval.

Lo mismo nos pasa todos los años con la bajada final de ese pedazo de tiempo único e irrepetible que es un año en nuestras vidas. En diciembre hechamos el resto de energía tratando de festejar en el medio del último esfuerzo para terminar lo que viene retrasado.

Hasta agotar los días del almanaque


Los estudiantes queman sus pestañas para aprobar los exámenes. Los artesanos hacen su zafra en las ferias que hay por toda la ciudad. Los vendedores queman sus piernas retrillando clientes intentando las últimas ventas para llegar a la meta trazada por la gerencia. Un veterano quema calorías, aumentando la intensidad de  su rutina deportiva en el gimnasio para bajar aceleradamente ese flotador que le quedó trancado en la cintura desde el último baño del verano anterior. El flotador resistió todo el invierno en su lugar y ahora se ve reforzado por la cerveza de las últimas comilonas. El entrenador de Peñarol quema unas cañitas voladoras, a ver si logra que el fin de año llegue antes para ahorrar días de sufrimiento a la parcialidad carbonera en un semestre nefasto.

Los diferentes talleres, coros, grupos de teatro aumentan sus horas de preparación para que la muestra de fin de año sea digna de mostrar a los parientes y amigos. Por las noches se suceden las despedidas de los distintos lugares de inserción, el trabajo, los compañeros del ex-trabajo, el gremio, la comisión de fomento y los amigos del club.

En Uruguay, el proceso de cierre del año arranca cada vez más temprano. Luego del día de los muertos, los shoppings ya ponen los adornos de Navidad, tratando de estirar la "zafra" de las fiestas a un par de meses. Ya hay algunas empresas que para no tener problemas de agenda adelantan sus despedidas para fines de noviembre. A veces se hace difícil encontrar un día libre donde juntarse con los amigos del "barrio viejo" o con el recientemente formado grupo de facebook de cuarto de escuela y  el de quinto de liceo.


Para muchos jóvenes radioescuchas, la bajada empezó el 4 de diciembre cuando lo determinó Darwin Desbocatti y el programa radial "Justicia Infinita". A todo plena, al son de una música irresistiblemente bailonguera, la consigna fue: "lo que no hiciste hasta ahora, ya no lo vas a hacer, largate a festejar y chau". En todos los trabajos se armaron farándulas y la gente mandaba las fotos a la radio que las publicaba en internet.

Antes del batllismo y la separación de la iglesia del estado, la bajada empezaba cuando el obispo de Montevideo y otras localidades costeras del interior bajaban a la playa el 8 de diciembre y bendecían las aguas. En el día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María ("la pura y limpia" se le decía)  quedaba inaugurada la temporada estival. Hasta hace poco en los típicos almanaques de las farmacias el 8 de diciembre figuraba en rojo, con una laica descripción: "Día de las Playas".


Cuando yo era chico, por los años ´70, el clima de fiesta empezaba cuando la empresa de aviación brasilera Varig, sacaba al aire en televisión su publicidad "Estrela brasileira". Durante muchísimos años, esta publicidad era el símbolo de que el año terminaba y estaba por venir Papá Noel.

De niño yo creía que Santa Claus era un simpático gordo brasilero que venía en Varig con el bolso lleno de ticholos, chicles Ploc, rapadura y bombones Garoto.




Para celebrar este maravilloso año 2013, que mejor que una de las más grandes retiradas de murga, final de un espectáculo que marcó un punto de inflección en el género. Es un homenajea al loco que paraba en la estación del tren, ese loco que todos llevamos dentro y que todos los años sale a festejar "como loco" que esta vivo, soñando con un nuevo viaje en el tren de los sueños.

¡Por un año más, salú!


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Chau
Las luces se encienden al marchar
El Loco se aleja a algún lugar,
Lágrimas y abrazos se ven hacia atrás,
se van a borrar
Ya se va El Tren de los Sueños ya partió
La Murga en el último vagón,
Hace un juramento para retornar otro Carnaval

Quizás en una curva cuando empiece a amanecer,
Habrá alguna Murga que se mueva como él
Adiós, lo estamos viendo recitar versos de alcohol
Jamás olvidaremos al Loco de la Estación.

Y cuando un soplo del viento
Nos venga anunciando que es tiempo de regresar,
Volverá el tren de los sueños
Para revivir el ensueño del Carnaval

Ya se va, El Tren de los Sueños ya partió
La Murga en el último vagón,
Hace un juramento para retornar, otro carnaval
Chau
Las luces se encienden al marchar
La Murga se muere un poco más
Y es tu Contrafarsa que vuelve a jurar
Que va a regresar

Bajada de la retirada El loco de la estación
Murga Contrafarsa 2000
Letra de Alvaro García

viernes, 28 de diciembre de 2012

El perro que fuma

Llegamos. Cansados, extasiados, felices. El maratónico diciembre del año del fin del mundo llega a su fin. Seguimos vivos, sigue habiendo luz, los relojes siguen marcando las horas. Para celebrarlo nos vamos al Perro que fuma (since 1903) en el Mercado del Puerto, reducto de la cultura popular montevideana. Lo mejor de la música, el carnaval y cada personajes que te voglio dire.

Que no se apaguen las bombitas amarillas


Veinticuatro a mediodía. Como diría el cuidacoche de casa: ¡una calor insobornable!
Cuarenta grados a la sombra. Arranco para el Mercado.

Bajando por la peatonal Perez Castellano se siente el aroma dulzón y pegajoso de la abundante lluvia de sidra espumante. Miro el precio y entiendo, la botella de liquido mareante está a 50 pé o 3 x 100. Mucha alegría y ningún conflicto. Al lado de la fuente una batería de samba le pone ritmo a la fiesta. Los percusionistas se refrescan con la abundante lluvia amarilla y los parches de plástico siguen sonando pese a la humedad reinante.

Doblo por la rambla 25 de agosto y llego a la embajada. El Perro que fuma me recibe con una picada de carne a la parrilla y con lo mejor de las murgas del carnaval 2012 a todo trapo. La retirada 2012 de La Leyenda dedicada a la ciudad vieja ambienta el entorno donde se destacan amigos del basquetbol del Tuentifai, del Waston, de Las Bóvedas, despachantes de aduana, aduaneros y algún turista que vió luz y entró. Se suma siempre algún marino que dio la vuelta al mundo “más de 80 veces”.

Ya sobre las 3 de la tarde, se apaga el ritmo de murga e irrumpe la música tropical uruguaya bien polenta:Cada día por la carretera, noche madrugada entera, y mi amor aumenta más.  Camionero de Roberto Carlos en versión Sonora Borinquen, no se puede más.
 El Jano, nuestro anfitrión nos advierte: “a esta hora Magela es la que manda acá, es como la gerenta general”. Magela es una fenómena, atrás de la barra sirve, pone la música, contagia con su sonrisa y le da un color bárbaro.

En medio de la cantarola, aparece un personaje increíble. El Jano me presenta y le pide al amigo que haga el jockey. Un fenómeno, se paró en los estribos, rodillas bien flexionadas y medio chuequitas hacia adentro, mirada puesta en el horizonte, gorro con visera hacia atrás, mano izquierda con las riendas bien ajustadas adelante y atrás, mano derecha con la fusta arriba y abajo. Le da duro y el potrillo Paleta Quemada llega primero a la meta. Un cráck, estaba para filmarlo y desbancar en youtube al baile del caballito del japonés.

El único que faltó a la cita fue Fernando Cabrera, que dos por tres  se toma una en la mesa del fondo, leyendo algún libro de la biblioteca que Jano promovió entre los parroquianos. “Yo no puse ninguno, los trae y los lleva la gente”. Allí podemos encontrar un Borges junto a unasSelecciones del Readers Digest, una biblia y un calefón, para todo gusto.

De repente cae otro personaje, “el tipo que aplaude más fuerte del uruguay”. El “Yerpo”. Y nos mostró su don. Era verdad, sus aplausos retumbaban contra el edificio de la Aduana.

El mercado va cerrando. Las cuadrillas de limpieza atacan contra las botellas verdes vacías. Los musiqueros van terminando su jornada laboral y se arriman al Perro que fuma a cantarse la penúltima. Se acerca Darwin, “el Zurdo” con sus lentes y su sombrero de ala corta. El Jano me lo presenta como“’el Sabina uruguayo’, pero a mí me gusta más cuando canta las canciones de su tierra, de Treinta y Tres”.

En una mesa, conversando con los amigos del Veinticinco, me dicen que esto es fantástico, una fiesta popular. Los amigos me dicen: “Como en el carnaval de Valizas, un escenario de tablones y tanques, bien simple, y las bombitas amarillas”.
Pregunto , “¿estuviste en el Carnaval de Valizas?” y se da el siguiente diálogo:

Si, el carnaval en el Mac Yiye, me acuerdo de Abelardo Abelenda y del hijo de Cousteau. 
¿Te acordás de Abelardo, lo conocés?
-  Si me acuerdo, uno alto de barba con un farol a vela en la cabeza, pero no lo conozco
- Bueno, estás hablando con él.
¿Vós sos Abelardo Abelenda?

Y nos sacamos una foto juntos.

Que no se apaguen las bombitas amarillas
Que no se vaya nunca más la retirada
Quiero cantarle una canción a Colombina
Quiero llevarme su sonrisa dibujada

Con La frase del viernes me he divertido mucho y me ha dado muchas satisfacciones.
Gracias a todos los que se han comunicado conmigo y me han alentado.
Como decía mi abuelo tano a las 12 todos los 31: ¡Felice anno nuovo!

viernes, 21 de diciembre de 2012

Las fiestas merecen la alegría

Pasaron 7 días de la fiesta de fin de año del trabajo con los Fatales a todo plena-candombe-samba-reggae, 5 del “bailemos con fervor y con toda emoción, el lindo Pericón” en la escuela de mi hijo menor, 3 del asado con los muchachos del club.

Faltan 4 días para navidad y 2 para que terminen los pintores en casa y así poder recibir a la familia en la nochebuena.

No hay forma “neutral”  de pasar por las fiestas, o se disfrutan o se sufren. En la bolsa de Papá Noel vamos todos entreverados: parientes, amigos y compañeros de trabajo.

Mañana sábado a mediodía liquido todo y me voy a tomar una en el “Perro que Fuma” de mi amigo Jano en el Mercado del Puerto. Y que termine el año nomás.

Diciembre merece la alegría

En todas las fiestas y reuniones la misma cantinela: los que están, los que ya no están, los que quiero que estén, los que vienen porque son parte y aunque no me guste tienen un lugar, los que trabajan acá, los que trabajan allá. “Qué dirán”, “mirá aquel como se vino vestido”, “mirá lo que trajeron, una ensaladita nomás”, “bo, gasten un pesito”, “pá, los regalos que compraron a los nenes, seguro para hacerse ver”.

Las fiestas desnudan todas las bellezas y miserias humanas. Alegría, rencor, amor, envidia, solidaridad, todo junto y comprimido en un mes caluroso. La locura explota, las culpas, las frustraciones, el desenfreno, las miles de reuniones, otro año que se va, los taxis-radio no atienden, los comercios y los consultorios psicológicos no dan abasto.

Demos lugar a la fiesta y si se puede elegir  entre sufrirlas o disfrutarlas, hagamos un esfuerzo y pasemosla bien. Disfrutemos de lo que tenemos y lo que no, veremos. Este viaje es corto y tiene fecha de vencimiento, en la fábrica uterina nunca ponen bien la etiqueta, no se lee bien si son 20, 50, 80 o 100 años. ¿Tu etiqueta, que dice?

Lo que hemos construido los uruguayos a partir de las profundidades del 2002 es muy alegre. No solo la noche de la nostalgia nos caracteriza. Conversando con amigos argentinos y brasileros me dicen que ellos no tienen un diciembre tan festivo como el nuestro.

Aprovechen para mover el esqueleto, la música hace bien, es terapéutica. Sean dignos animales omnívoros, coman y beban de todo, pero no todo-todo, dejen algo para mañana, para poder seguir bailando.

La frase de hoy no la van a encontrar en google. Se la escucho frecuentemente a Fernando, un amigo que baila flamenco con Gabriela, mi señora. Fernando disfruta de la vida y también la lucha como todo el mundo. Nunca pide nada y siempre trasmite buena onda.

Siempre que uno dice "tal cosa vale la pena", por ejemplo "vivir vale la pena", Fernando enseguida acota:
- "Merece la alegría", no digas "Vale la pena", di "Merece la alegría". 

“Diciembre merece la alegría”

Gente, ¡Bom Natal!