Crónicas del barrio, la ciudad y el mundo

Crónicas del barrio, la ciudad y el mundo
Casuales casualidades, me llevaron a nacer... en Montevideo
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jueves, 20 de noviembre de 2014

Sobre inspiraciones y transpiraciones

Cuando empecé con este blog, le encargué al reputado politólogo "Sordo" Charlales que hiciera una proyección de los votos que iba a tener la Frase del Viernes. Luego de una semana de encuestas me dijo lo siguiente: "No apuesto una torta frita a que este pasquín dure más de 10 ediciones, con 41,83 lecturas semanales".

Yo me quedé tranquilo, la idea no era que el Blog viva mucho, sino que viva bien.

La frase del viernes, aparte de divertirme, es un ejercicio de comunicación. Quería agarrar un poco la onda de los blosgs, "redes" y muchas cosas nuevas en las que me estaba sintiendo un poco dinosaurio. Trabajo de vender proyectos de tecnología y comunicación, así que también me podía aportar por ese lado.

Como buen ingeniero, me interesó estudiar las estadísticas de acceso, la relación entre los contenidos  y los comentarios que me envían los lectores. La mayoría de ellos son de Uruguay, luego de Estados Unidos, Argentina, Alemania, Israel, Chile, Brasil y Mejico. En muchos de estos países puedo identificar a los queridos amigos y parientes de la diaspora uruguaya que funcionan como puentes; en otros como Polonia no tengo la más pálida idea como llegan, a no ser que mis amigos de las diferentes calles de la República del Cerro figuren en las estadísticas como extranjeros.

"La Flaca 1989". Inspiradora de varias Frases
Al principio los lectores fueron los compañeros de trabajo, luego los parientes, los amigos del club 25 de agosto, los padres del IAVA y los veteranos del basquetbol. La cantidad de accesos iba aumentando lentamente.

El mundial de Brasil y el post "Con los dientes apretados" que manifestaba la bronca por la suspensión de Suárez rompió todos los records y llego a 500 lecturas en una semana.

Tandem Graziella 1980. Inspirador de futuras Frases
Hace dos semanas llegó la nota "El milagro del liceo IAVA" y el crecimiento fue exponencial. Luego de 98 trabajosas frases con un promedio de 250 lecturas semanales, la número 99 tuvo un crecimiento exponencial: 3.500 lectores en una semana. Aunque no es de las que más me gustó, si fue la que más receptividad tuvo y disfrute de los comentarios de lectores que ni conocía.

No escribo para las estadísticas, pero si me llamaron mucho la atención los números: luego de 99 frases solo 1 tuvo accesos masivos.

La frase de hoy saltó sola después de hacer las cuentas, una frase muy trillada que siempre repiten los emprendedores y también los artistas:

"Un éxito se basa en un 99% de transpiración y un 1% de inspiración".

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PD: Hoy viernes 21/11 los espero en el Bar Tinkal (Rambla y Frugoni) a partir de las 19 hs. a celebrar las 100 Frases del viernes. Si llueve nos mudamos al Bar Rodelú en el Parque Rodó que tiene más lugar.


jueves, 4 de septiembre de 2014

El pedaleador

Pequeña crónica ilustrada de un pasaje por las emprendedoras, solidarias y prolijas Colonia Suiza y Colonia Valdense, con la joyita de un veterano pedaleador de la vida.

Festejando los 80 años del club Plaza de Nueva Helvecia, marchamos los veteranos a jugar un torneo internacional de basquetbol. Disfrutamos del nuevo piso flotante de los de los "queseros" y de la prolijidad de su club, de su ciudad y su comunidad.

Monumento a los fundadores en Nueva Helvecia
Nos quedamos a dormir en unas cabañas preciosas del vecino club Esparta de Colonia Valdense. Como dice la canción del Jaime, Nueva Helvecia y Valdense, rivales y hermanos.

A la tardecita salimos a dar una vuelta y nos internamos en el ciurcuito histórico-cultural que han montado los valdenses, donde muestran orgullosos su cultura y el legado de sus ancestros.

Visitamos el museo, el templo con su hermoso órgano y sus largos bancos de madera, personalizados con almohadones de crochet multicolor que reservan el lugar dominical de cada uno de los fieles.

Frente al templo descubrimos un nuevo galpón, nos arrimamos y vimos un montón de máquinas antiguas en lo que parecía un museo de la tecnología. Preguntamos a un buen señor que estaba en la puerta si se podía visitar, a lo que nos responde "Todavía no está abierto al público, lo estamos armando", e inmediatamente agregó con una sonrisa "Igual pueden pasar".

Fue el deleite internarnos libres entre los tractores de inicios del 900, un locomovil (máquina de vapor rodante) que hacía mover una vieja cosechadora que estaba detrás, cachilas, arados de mano, rastras, fumigadoras y todo tipo de herramientas de mano, además de los viejos instrumentos utilizados en la fabricación del queso y el dulce, típicos de la región.

Le pregunté a nuestro anfitrión si conocía a Helios, el papá de un amigo al que supe visitar en varias oportunidades hace una veintena de años en escapadas ciclo-turísticas desde Montevideo.


-Tuvo un pequeño quebranto de salud. Para estar mejor cuidado se mudó al hogar de ancianos. Pero ya está bien. En cualquier momento se vuelve a su casa...

La sorpresa fue cuando corta la conversación para exclamar:


Helios y su bicicleta
¡Mirá ahi va! , es ese que anda en la bicicleta, con sus 88 años está impecable.

Cruzamos a saludarlo y rápidamente se acordó de nosotros. Orgulloso nos mostró el hogar fundado por la Iglesia Valdense, del que muchos años fue directivo honorario y que lo hospedaba amorosamente. Todo estaba impecable, cada uno de sus huéspedes hacía lo que sabía, lo que quería y lo que podía. Nos contó que de día se pasaba en su casa, arreglando el jardín y juntándose con sus amigos de las 3 o 4 comisiones de las que -como todo valdense- sigue formando parte.  Le pregunté que eran esas fotocopias que llevaba en la mano y me contó que era el guión de "Don Quijote", obra del ballet del Sodre a la que iba a ir con otros 40 veteranos de la comisión de tercera edad. Son para ir leyendo y preparandonos para la obra.

De despedida le pedí sacar unas fotos con su bicicleta.

Einstein en equilibrio
Me quedó pedaleando en la cabeza la frase de Einsten que descubrí hace unas semanas y que estaba esperando encontrar a Helios en esta crónica.

La vida es como andar en bicicleta, para mantener el equilibrio hay que mantenerse en movimiento


viernes, 6 de junio de 2014

La Barra de Santa Lucía

La Barra de Santa Lucía es el único pueblo que hay dentro del departamento de Montevideo. Allí voy desde los 10 años y nunca me falla, siempre me conmueve, me cambia. Cada puesta de sol atrás del puente viejo esconde una aventura. 

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Todas las noches solía improvisar cuentos para dormir a mis hijos chicos. El héroe siempre era un aventurero que viajaba por todo el mundo en su bicicleta. Don Orrico recorria los 5 continentes con una bici de oro que en caso de necesidad volaba y hasta buceaba por el fondo de los ríos y los mares.


Los cuentos eran a la carta, dos ojitos brillosos tapados hasta la nariz pedían: "papá hoy quiero Don Orrico y el gigante de las dunas de Valizas", "Don Orrico en las pirámides de Egipto", "Don Orrico en el Tony Park de la Barra de Santa Lucía". Varias vueltas al planeta dimos juntos, sin tiempo, libres por un mundo ancho y propio.


Cuando veo que los dos más grandes están enormes no lo puedo creer. Para las aventuras me queda el Manu, con 9 años se entrega gustoso a los cuentos conciliadores del sueño y a las aventuras de fin de semana. Hace unos días volvimos a recorrer los caminos de Don Orrico: La Barra de Santa Lucía y el humedal. 


El puente de hierro de 1925 siempre fue la arcada que marcaba la salida y el retorno a la casa de Don Orrico. Agarraba la bici de carrera, buscaba en el mapa algun lugar que nunca había pisado y a pedalear.


A la vuelta de los caminos del oeste, llegar a disfrutar del atardecer atrás del puente de hierro era de los momentos más esperados. Cansado luego de hacer decenas de kilometros, con ganas de llegar, siempre se tomaba un ratito para bajar a los muelles, descansar un poco, bajar lo que quedaba de la caramañola, comer una poderosa torta frita y cargarse las pilas con los últimos rayos de sol para continuar hasta su destino.
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 La rambla de la barra es espectacular, remodelada hace unos años cuenta con un parque hermoso, veredas con baldosones de granito, sauces llorones en la orilla, bancos y marinas con barquitos bamboleantes que se ven al contraluz de la puesta de sol espectacular.

Cuando pasamos con las bicis por el club Alemán de remo recordé a mi amigo Dieter Schmidt, vecino del barrio e hijo de alemanes, con el que fui por primera vez a la Barra. La crisis económica "de la tablita" en el año ´82 distanció nuestras vidas. Sus padres nuevamente sufrieron el desarraigo, tuvieron que emigrar a Berlín, su tierra natal, doloridos de volver a lamer sus heridas de la guerra.


Seguimos con Manu por la senda que penetra en el bañado, rumbo a la pista de regatas. Un puente de madera eterno nos sumerge en el silencio de los juncos, los pájaros y los sumbidos de las tanzas y las plomadas volando terminan en un "ploc" que quiebra el espejo de aguas. Las parejitas se susurran al oído, los sonidos se van apagando.

La vuelta va llegando a su fin, rayos del sol bien amarillos bordonean una milonga, de abajo del puente aparece un flaco vestido de traje negro con una voz grave, como de otro y nos canta una milonga. 

 


Puente de hierro sobre el pajonal,
crecientes, como en el mar,
la luna lo abandonaba
y se anegaba en el barrial.
El loco Antonio lo amaba más,

remos de palo y chalana,

las bajantes lo encontraban

pensando y dele fumar.
....
Decís que yo la quería,
mire que charlás de más,
habla del Santa Lucía
veintiún años más atrás.

Pensá que en aquellos días
que vos querés recordar
ya estaba el Santa Lucía
con su puente y su canal.



El Loco Antonio, en la voz del Flaco Zitarrosa:



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Comentarios:

Fenomenal recuerdo sobrevolado con el Gran Alfredo.
Crecí en Gral.Luna cuidando cruzar el adoquinado evitando al 61-tranvía-.
Pero admirando la E gran doble trole-tranvía con su sirena especial cuando iba al Santa Lucía y muchas veces conmigo adentro.

Raul Ebers Mera
Me gustó el relato cálido de un lugar de mi niñez donde íbamos en familia a pescar con el medio mundo. Y muy buenas imágenes !!! Vi a Orrico andando po ahí !  
Ana


Le gano al flaco. Hace mas de cuarenta años que voy a la Barra. Ibamos,mi prima y yo, con mi abuela, en el tranvía E de grata memoria. Teníamos un tío medio lejano que tenía una quinta en San José, al otro lado, que daba al Santa Lucía. Qué viajes!! Expediciones, con un canasto lleno de pasteles con dulce de leche y crema, hojaldrados y alguna otra cosa más para compartir una merienda pantagruelica cerca del agua. Nos encantaba ir, nos había hecho una hamaca con una cubierta de ómnibus de Amdet y pasabamos la tarde jugando al lado del agua. Cazando aguaciles azules, embarrandonos, que el Santa Lucía desde siempre fue barroso. Estos recuerdos estaban perdidos en mi memoria (el disco duro debe tener varios teras ya) hasta que los desperto Viglietti con su Santa Lucía de agua dulce de ir cantando hace ya más de cuarenta años y los ha mantenido frescos el flaco con el loco Antonio. Mire que hicimos picnics en el parque que había en Santiago Vazquez, que destrozaron cuando hicieron la carretera. Me acuerdo hasta de los patinazos que daban los coches y los omnibus cuando pasaban por la aceitera por Luis Batlle Berres que era la ruta, pero el mejor viaje era en la E de traqueteante memoria.Aura del Pedregal

jueves, 13 de marzo de 2014

Gracias Paco

Hace un par de semanas murió Paco de Lucía, de los máximos exponentes del flamenco de todos los tiempos, responsable junto con Camarón de la Isla de la difusión a nivel mundial de la música y la cultura gitana.

A Paco lo conocí por los años ochenta, me acompaño por mucho tiempo en largas caminatas, corridas y bicicleteadas. Yo no tenía idea de lo que era el flamenco, el no se si tenía idea del Uruguay. Paco iba arrolladito adentro de un cassette. Cada tanto lo ponía en el walkman y divagábamos por la penillanura suavemente ondulada. Ninguno de los dos hablaba, el tocaba la guitarra, acompañado por un bongó, yo lo escuchaba y pedaleba. Paco me daba aliento para seguir. Una vez junto a la "flaca" -mi bicicleta de aquellos años-, nos fuimos dejando llevar; con una carpita y 3 petates fuimos felices. Bordeando el Río de la Plata y el Uruguay llegamos hasta Salto.
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Por los años 60 Paco empezó a mostrar el flamenco al mundo, lo sacó del gueto y lo fusionó con otras músicas. Hasta ese momento la percusión en el flamenco consistía fundamentalmente en palmas y golpes de los nudillos de los dedos contra una mesa. El incorporó el bongó y luego de una gira latinoamericana en los 70 incluyó al cajón peruano. A tal punto se adoptó su innovación que hoy día mucha gente le llama cajón "flamenco", olvidando su origen americano.

Tocó en los grandes teatros del mundo. En su tierra fue discriminado, solo cuando se hizo famoso "afuera" fue aceptado y pudo tocar en el Teatro Real de Madrid.

En una entrevista que pasaron por Emisora del Sur el día de su muerte, Paco contaba que cuando empezó, con hambre y muchas ganas, todo le fue más fácil. Cuando llegó a la cima, libró una dura y permanente battalla para sostenerse y superarse.

"La barriga se sacia rápido, el espíritu es insaciable." 

Como todo genio, mantenía con una relación apasionada con su arte y con su instrumento.

"La guitarra, una hija de la gran puta. Me come el coco" 
"Hay una relación ahí entre devoción y odio... Depende de tantas cosas: del estado de ánimo, del equilibrio emocional en ese momento... Para tocar muy bien o como una mierda".

Luego de su muerte estuve revolviendo una vieja caja. Enconté y volví a escuchar aquel cassette TDK, que milagrosamente todavía funciona. La cinta empezó a girar, se abrieron nuevamente los caminos, el viento nos dió en la cara, el sonido crujiente del pedregullo debajo las ruedas nos hizo libres y volvimos a devorar juntos cientos de kilómetros.

¡Gracias Paco!
Por tu duende, tu música y tu compañía sin palabras.

Entre dos Aguas

Junto con Camarón por bulerías.



viernes, 25 de octubre de 2013

Dos ruedas de libertad.

La ciudad y el mundo en bicicleta


A los 8 años, los reyes me trajeron una inmaculada Graciela Flor rodado 20. Se plegaba por la mitad y tenía  contrapedal y una parrilla atrás, sobre la cual llevaba parado a mi hermano menor, que se tomaba de mis hombros.

Después que aprendí a andar, me atreví solo y arranqué con la Graciela en un largo viaje más allá de la esquina. Me gustó, con emoción y cara de susto di la vuelta por la calle Coronel Brandzen, otra vuelta por el gigante Boulevard Artigas y con gran exitación seguí pedaleando por la antigua Carapé. La primer vuelta manzana fue interminable. Por fin llegué nuevamente a la puerta de mi casa, con una sonrisa leí la chapa con la dirección: DuvimiosoTerra1524apartamento5, como me habían enseñado a repetir de memoria.

Me sentí un conquistador, un Cristóbal Colón cualquiera. Descubrí que el mundo era circular y alcanzable.

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De joven, el Pocho había sido ciclista. En el 88 era el bicicletero del barrio. No se que tal le fue en las carreras, pero como aventurero no anduvo mal: se fue al mundial de México '70 en chiva con un amigo. Sin un peso en el bolsillo.

Fueron por el Pacífico, se quedaban en cuarteles de bomberos, o en casa de gente que los invitaba. La prensa los entrevistaba y siempre aparecía alguien dispuesto a dar una mano. De premio, luego de 6 meses de viaje, vieron a Uruguay obtener un honroso cuarto puesto en el mundial. El último antes de 40 años de la gran decadencia futbolística, política y cultural.

Un día Pocho me contó que había un uruguayo de 58 años que estaba dando la vuelta al mundo. En esa época no existían las bicicletas de montaña ultra-livianas, ni materiales especiales de sobres de dormir y carpas. Si existía, como en todos los tiempos, las ganas del ser humano de navegar por el mundo.

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Jean Paul es hijo de un francés y una uruguaya. Vive en Francia y cuando yo lo conocí por los años 90 ya llevaba varias vueltas en bicicleta por América, África y Europa. Un año cada viaje. Pasó por Uruguay y era el primer viajero en bici que conocía. Lo invité a tomar una copa en un boliche típico del barrio: la Bodega Mera en Rossell y Rius esquina Méndez Nuñez, en la esquina del club.

La grapa con limón fue el combustible con que dimos varias vueltas al mundo, acodados en el viejo mostrador de mármol, junto a amigos y parroquianos. Cada cual traía sus anécdotas, sus aventuras y desventuras, sus triunfos y sus cuentos exóticos. Yo le regalé el libro de mi amiga Anita: "Juan y la bicicleta encantada", el me dejó de regalo una cantidad de historias y un sueño que me sigue picando.
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"Si piensas que la aventura es peligrosa, prueba la rutina, es mortal"
Paulo Coelho


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Aviso: El próximo domingo 27 de octubre se vota un nuevo presupuesto participativo en Montevideo. Los que quieran pueden votar apoyando la creación de más ciclovías. Por más información:
http://www.unibici.edu.uy/Donde-votar-las-propuestas-29-y-30
http://www.unibici.edu.uy/Donde-votar-las-propuestas-34-y-35

viernes, 27 de septiembre de 2013

Una ciclovía por la esquina de casa.


Del caminador Garzón a la bicisenda Frugoni.*

Sorpresas te da la vida, cuando ya no esperaba más nada, 15 años después que el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) estableciera ciclovías que nunca se realizaron, la IMM y la UdelaR me sorprendieron.
Foto: Alejandro Arigón. Brecha

Fruto de varias organizaciones de ciclistas que resisten y no se resignan a que Montevideo muera tapada por autos, se inauguró una ciclovía que une gran parte de los edificios universitarios en el Parque Rodó, Cordón, Centro y proximamente la Ciudad Vieja.


Sacándose los boletos de ómnibus de la cabeza que obnubilaron por décadas a los directores de tránsito de la intendencia*, con un poco de creatividad y unos mangos, se logró implantar una solución inteligente que integra a los ciclistas al tránsito montevideano.

Esta bicisenda estudiantil puede ser el embrión de una futura red de ciclovías por todo Montevideo. Ciudad fácil de pedalear si las hay: clima templado, pocas subidas, distancias menores a 15 km que se pueden hacer en una  hora, el mismo tiempo que desde hace 70 años demora un ómnibus capitalino en recorrer esos 15 kms. 

El ingeniero y urbanista español José Luis Chañavate, experto en movilidad sostenible, fue invitado como asesor por la IMM. Contó que en Sevilla un 10% del transporte se realiza en bicicleta. Esto se logró en apenas 2 años y con una inversión 300 veces más barata que el subte que mueve solo 10% del transporte diario.

En la inauguración de la ciclovía, el sábado pasado a las 14 hs, viendo a cientos de ciclistas pasar con una sonrisa por la esquina de casa, me vinieron a la cabeza momentos maravillosos que compartí con mi Flaca de dos ruedas. 
Hace unos 7 años, la Flaca y yo íbamos juntos a mis dos trabajos. Yo pedaleaba y ella multiplicaba mi esfuerzo, andando unos 15 kms diarios. Pese a trabajar 10, 11 o 12 horas por día, fue una etapa muy buena deportivamente hablando. Cuando entraba al gimnasio a jugar al básquetbol con los veteranos, mis rodillas estaba bien firmes y podía correr, saltar y hacer lo que quería dentro de la cancha. No necesitaba otro entrenamiento más que pedalear. Anímicamente siempre andaba de buen humor, sin ansiedad, comiendo y durmiendo lo necesario y de regalo me llevaba la sorpresa diaria que me reservaba mi arbolada ciudad: el canto de un pájaro que nunca había escuchado, una azotea increíble llena de plantas, un parrillero surrealista montado en un balcón.

La IMM y la UdelaR me mojaron la oreja, voy a tener que dejar un poco el auto, adictivo, que se me ha pegado al trasero. Está bueno volver al económico medio de trasporte, extensión del cuerpo, que con medio litro de agua y una manzana rinde más de 20 kms. De yapa te ahorras la cuota del club, las pastillas para dormir y el fin de semana cuando vas a la doma o al picado en la cancha, no te pueden marcar.
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* Ver crónica relacionada con este tema que escribí cuando se inauguró el corredor Garzón: En bici por el corredor Garzón http://dosimani.blogspot.com/2013_02_01_archive.html

viernes, 22 de febrero de 2013

En bici por el corredor Garzón

Volver a andar en bicicleta me hizo recuperar viejos sueños andariegos. Viajé parado en los pedales disfrutando de la nueva y excelente ciclovía del corredor Garzón.
De esta nadie habla.

El viento en la cara


Pasacalles de largada
los boliches de Garzón
hirviendo en presagios y apuestas
Caramañolas, morral de la fiereza
Corazones que explotan de tanto bombear
Patinazo y rodada, repecho y bajada
Se angosta la curva se salta la vía
Patinazo y rodada, se salta la vía

(de Fernando Cabrera)


El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la Intendencia del fin de siglo pasado ya proyectaba ciclovías siguiendo las grandes avenidas troncales de Montevideo.

Por el año 2005 la gente de una ONG que está trabajando a favor de las ciclovías se entrevistó con un flamante director de transporte de la Intendencia de Montevideo. El jerarca --que venía del sindicalismo en el transporte como casi todos los últimos directores de transporte-- le espetó a los jóvenes ciclistas que por culpa de las bicicletas, en el 2002 se habían perdido 1 millón de boletos de ómnibus (¿?).

Según manifestó este jerarca, un ciclista es alguien pobre que no tiene para pagar el boleto. Por lo tanto la política debería ser levantar el sueldo de los obreros y estudiantes, para que se puedan movilizar en ómnibus.

Siguiendo este razonamiento, se me ocurrió que podría ser un buen modelo de desarrollo para la ciudad de Montevideo, elevar el sueldo de todos los montevideanos para que todos puedan ir a vivir a Pocitos. De paso cañazo resolvemos juntos dos  problemas: vivienda y locomoción. Hacemos un solo gran edificio, el mas alto del mundo y ponemos una frecuencia del 121 cada 2 minutos, como si fuera un gran metro-sobre-ruedas. Así ya no tendremos que andar complicando con corredores-garzones y meternos en tantos líos.

Pasaron casi 15 años del POT y de las ciclovías solo tenemos las sendas SOLOBUS, que no son para eso pero facilitan la circulación de las bicicletas y a su vez las excluyen del sistema.


Si querés ciclovías anda a Buenos Aires. Macri, instaló una red de ciclovías muy buena con un damero que atraviesa toda la parte central de la ciudad, con servicio de bicicletas públicas incluído. Nuestros vecinos porteños, de los que despotricamos tanto, también hacen cosas dignas de imitar.
  

Ya me calenté. Me voy a refrescar con el viento en la cara de Mateo y Cabrera.

El Viento en la Cara
(de Fernando Cabrera)


viernes, 15 de febrero de 2013

La frase del viernes en bici

Volver a andar en bicicleta. Recordar y escribir nuevas historias, nuevos cuentos, renovar los sueños de la infancia, cuando intentamos dar la primer vuelta manzana montados en la chiva.



Dele pedal a la vida



Terminé el año 2012 asistiendo a un espectáculo de una compañía de teatro espontáneo que dirige un amigo. No tenía idea de qué se trataba. Luego de una breve actividad de relajación, respiración y afloje, cada uno de los integrantes del público fue presentando una idea, una historia, lo que le haya venido a la mente. Los actores la  representaban y luego se hacía una breve devolución.

Yo recordé mi viaje de Montevideo a Salto en bicicleta en abril de 1989, todo por la costa, con carpa,  cacerola y caramañola. Los actores lo representaron muy bien, me sentí identificado y me movió mucho. Me di cuenta que fue “Un viaje al interior al cuadrado”.

Allí mismo me propuse volver a bicicletear. Hace casi 4 años que tengo a la Flaca abandonada.

El fin de semana pasado me fui a un balneario y me tentó la idea de hacer un paseo de 40 kms que tenía postergado desde hace 10 años. Me prestaron una buena bici y luego de buscar mil escusas para no salir, me subí y me paré en los pedales.

El ambiente era fantástico: pájaros, bosques, viento, colores, tranquilidad. La mejor forma de disfrutar el paisaje.

Con cada vuelta de rueda, empezaron a aparecer historias, unas viejas y otras nuevas. Entre ellas el libro para niños que escribió e ilustró Anita Barrios hace ya unos cuantos años: Juan y la bicicleta encantada. El argumento era sobre una bicicleta que le había prestado un viejo mago al niño Juan. La bici, mientras rodaba iba dejando escrito en el pavimento una historia. Los niños corrían como locos atrás de la bici disfrutando de las historias de Juan.

No llegué al destino que quería, sin mapa fue complicado y le erré a los caminos. Encontré otros que fueron tan buenos como el que yo imaginaba. La vuelta estuvo brava, los años no vienen solos, quedé muerto, agotado. Volví con un pedal bárbaro, pero con flores.

Dele pedal a la vida
Y siéntase siempre joven

(De la propaganda de bicicletas Graziela, la primera que tuve)